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Sigue estos 5 + 1 pasos antes de invertir: Guía gratuita

Tal vez llevas un tiempo dándole vueltas al tema de invertir pero no te terminas de animar.

Puede que tengas unos ahorros en una cuenta y ves que no te generan rendimientos porque los intereses son bajos.

Y además, consideras que podrías ahorrar una cantidad mensual pero buscas algo que te de más que una cuenta de ahorros.

O  a lo mejor, ya has empezado a invertir pero no tienes claro si has elegido lo mejor para tus circunstancias específicas.

Si te encuentras en cualquiera de estos casos, en esta guía te muestro los pasos necesarios antes de empezar a invertir o seguir invirtiendo, para que inviertas tranquila a largo plazo.

Portada checklist antes de invertir
Pincha la imagen para descargar la checklist de los pasos de esta guía.

Paso 1: Conoce y ordena tus gastos

Si quieres empezar a invertir de manera segura, es importante que tengas tus finanzas ordenadas.

Sabiendo lo que gastas al mes, podrás evitar invertir un dinero que necesitas para comer o cubrir algunos de tus gastos básicos.

Y aquí tengo una advertencia para ti: revisar tus finanzas puede ser lo menos sexy que vayas a hacer en tu vida, en especial si no te gusta hacer cuentas o mirar números, pero te dará claridad y tranquilidad porque sabrás dónde se va tu dinero mes a mes. 

Para organizar tus gastos:

  • Durante uno o dos meses, anota y lleva una lista de todos tus gastos: servicios, alimentación, transporte, vivienda, salud. 
  • Mira lo que gastas en ocio. 
  • Considera si puedes tener un excedente al mes, haciendo algunos ajustes pero sin privarte de actividades o consumos que son importantes para ti. 

Es importante que seas tú quien decida dónde ajustar y recortar, si lo consideras pertinente. 

El resultado de revisar y ordenar tus gastos:

Es posible que al hacer esta revisión, confirmes que vas bien o por el contrario, que te des cuenta de que de momento, no tienes capacidad de ahorro. 

Sin importar cuál sea el resultado, te vendrá bien ordenar y optimizar tus gastos para evitarte preocupaciones.

Así, disminuirás posibles situaciones de urgencia ante un imprevisto y conseguirás que sean menos frecuentes.

Paso 2: Intenta gastar menos de lo que ganas

Como te decía, cuando tengas tus gastos ordenados, tendrás la seguridad de si efectivamente gastas mensualmente menos de lo que ganas o si por el contrario, tienes unos gastos que están por encima de tus ingresos.

Veamos ambas situaciones:

Si gastas menos de lo que ganas: has comprobado que luego de cubrir todos tus gastos mensuales, dispones de una cantidad excedente cada mes. Esto significa que tienes capacidad de ahorro.

Si ese es tu caso, enhorabuena porque podrás empezar a ahorrar o continuar ahorrando si ya lo estás haciendo.

Busca tener gastos por debajo de tus ingresos.

Si gastas más de lo que ganas mensualmente:  tus gastos mensuales están por encima de tus ingresos y de momento, no puedes plantearte tener un ahorro. Esto tiene tres posibles explicaciones:

  • A. En realidad, no tienes gastos excesivos y no puedes reducir esos gastos porque son necesarios. Lo que entonces confirmas es que tus ingresos actuales son ajustados
  • Si es que has revisado y ordenado tus gastos y ves que son imprescindibles, te puedes plantear buscar opciones para aumentar tus ingresos y llegar a tener capacidad de ahorrar, en un futuro cercano.
  • B. Tienes un lío en tu economía y es cuestión de que te organices y ordenes  (hacer el Paso 1) para cubrir todos tus gastos y además tener una cierta cantidad de dinero disponible cada mes. 
  • Aunque sea un importe pequeño, será un logro para ti.
  • Con eso, ya podrías empezar a ahorrar.
  • C. No quieres dedicar tiempo a revisar tu economía porque te parece algo aburrido y además, lo percibes como algo complicado. Para intentar reenfocar esta posible sensación, vamos a ver los siguientes dos pasos.

Paso 3: Revisa tu relación con el dinero

¿Cómo te relacionas con el dinero? 

Tu relación con el dinero dice mucho de ti y tiene que ver con qué significa para ti.

La visión que tienes del dinero la puedes haber aprendido o heredado de tu familia, de las personas con las que te has relacionado.

O puede ser que algunas de las experiencias que has vivido, las has asociado a ideas o juicios sobre el dinero.

Por ejemplo, puede ser que sientas cierto rechazo hacia el dinero porque lo consideras algo negativo o sucio. 

Porque más allá de los estereotipos asociados a personas tacañas o personas despreocupadas que gastan sin escatimar, en muchos casos, pueden haber conflicto con cómo percibes el dinero.

Solo te diré que cualquier forma negativa o evasiva de relacionarte con el dinero,  juega en tu contra, te autolimita.

Porque tú misma te niegas o bloqueas la posibilidad de activar oportunidades en tu vida.

Y te digo esto porque el dinero es una herramienta, y depende del uso que hagas del dinero, para conseguir o facilitar unos resultados u otros.

El dinero es un medio y una herramienta.

Cuando descubres que el dinero es un medio para hacer muchas cosas, y no un fin en sí mismo, es un antes y un después. Al menos, para mí lo fue. 

Al ver el dinero como herramienta, no lo satanizas ni lo descuidas porque es algo que vas a querer tener en el mejor estado posible porque lo vas a usar para alcanzar o  realizar tus proyectos o sueños.

Por ejemplo, puedes consider tu dinero como una herramienta de trabajo. Podría ser como uno de los programas de ordenador que más usas para trabajar.

Paso 4: Sé prudente con tus deudas y créditos

Este punto se relaciona con el Punto 2, el de gastar menos de lo que ganas.

Aunque es verdad que en muchos casos, tendrás que recurrir a préstamos o a créditos, lo importante es que puedas distinguir entre lo que podemos llamar deuda «buena» y deuda «mala».

La deuda “buena” se asocia a compras importantes que te permiten crecer, emprender, tener una vivienda, un vehículo para trabajar, herramientas para tu trabajo o empresa. 

Sin embargo, incluso en esas deudas tendrás el reto de no contratar un préstamo, crédito o hipoteca, que esté por encima de tus posibilidades.

Cuida tu nivel de deuda.

Mientras que por el contrario, la deuda “mala’‘ está asociada generalmente a recurrir de manera constante a préstamos al consumo porque es una forma de permitirte lo que no puedes con tus ingresos reales actuales. 

Y claro que puedes tener préstamos asociados a tus consumos pero la clave está en la cantidad y la frecuencia en que uses estos créditos.

Porque si solicitas y consigues préstamos y créditos de manera constante, tendrás la ilusión o percepción de haber mejorado tu calidad de vida y sin embargo, podrías tener el riesgo de no poder cumplir con los pagos. 

Imaginando que estás en esa situación, si decidieras empezar a ahorrar porque consideras que cuentas con el dinero de esos préstamos, tu capacidad de ahorro tampoco sería real.

Estarías ahorrando en base a préstamos. Es decir, con dinero que no es tuyo.

Paso 5: Ahorra o empieza a ahorrar

Lo ideal es que ahorres sabiendo que tienes todos tus gastos mensuales cubiertos.

Un detalle práctico de cómo llevar tus ahorros:

  • Te sugiero que tengas tus ahorros en una cuenta separada porque así evitarás usar ese dinero.
  • Si tienes el ahorro en la misma cuenta que usas para hacer pagos, es fácil que lo termines gastando y tengas que volver a empezar a ahorrar desde cero. 

Parte de este ahorro, lo usarás para poder invertir o hacer aportaciones periódicas a tus inversiones.

Pero, ¿qué tiene que ver el ahorro con la inversión?

La respuesta es sencilla: sin ahorro no hay inversión posible porque sino estarías invirtiendo dinero de la parte que necesitas para tus gastos, como te decía al principio.

Sin ahorro no hay inversión posible.

Una inversión que puedas mantener en el tiempo solo es posible con capacidad de ahorro.

Ahora, tú dirás: ¡genial! ya está, puedo empezar a invertir.

En principio sí, podrías empezar a invertir.

Pero el último paso de esta lista es el que marca la diferencia para que tu experiencia de invertir pueda ser más segura y tranquila.

Es un paso que te ayudará a ser más constante en tus inversiones.

Paso extra: Guarda dinero para imprevistos

Si ya has conseguido ahorrar para invertir, es recomendable que además tengas apartada una cantidad de dinero para imprevistos. 

Es un ahorro que suele llamarse colchón de emergencia.

La idea es que este colchón es un ahorro que creas para cualquier evento inesperado que te surja y que implique el que tengas que hacer un pago o desembolso importante de dinero.

Se trata de un dinero que no vas a tocar y que usarás sólo en casos de imprevistos. 

Ten un colchón de emergencia.

¿Cómo empezar ese ahorro para imprevistos? 

Te dejo aquí algunas sugerencias prácticas.

  • Puedes fijarte una cantidad pequeña. Luego podrías decidir aumentarla.
  • Tú decides si tu colchón es una cantidad suficiente para afrontar gastos no planificados como la reparación de la nevera o del coche. O si será una cantidad que te permita afrontar una posible pérdida de empleo. 
  • Una cifra estándar para este colchón o ahorro podría ser el equivalente a tres o seis meses de tus gastos mensuales.

  • También es aconsejable que ese ahorro de colchón lo tengas en una cuenta diferente a la cuenta que usas para hacer tus compras y pagos del día a día.

La importancia del colchón de emergencia para invertir

Este fondo de emergencia o colchón de emergencia no sólo te sirve para imprevistos pequeños, medianos o grandes.

También te ayudará a que puedas invertir a largo plazo.

Porque al tener este colchón, disminuyes la posibilidad de que te veas en la necesidad de vender o deshacer lo que tienes invertido porque necesites ese dinero ante una emergencia.

Hasta aquí los pasos de esta guía de antes de invertir.

Vamos a ver ahora qué alternativas tienes para acelerar tu proceso de llegar al momento de empezar a invertir.

Estas alternativas dependen de si ya cumples todos estos pasos o si solo tienes algunos de ellos pero aún te falta realizar otros.

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Confirma los pasos que cumples

Alternativa 1: Actualmente no tienes ahorros para empezar a invertir

En este caso, puedes ordenar tus gastos y hacer ajustes en lo que creas que puedes recortar sin renunciar a lo que más disfrutas.

Busca posibilidades de aumentar tus ingresos para además de cubrir tus gastos mensuales, poder empezar a ahorrar para invertir.

Alternativa 2: Cumples con algunos de los pasos 

a. Tienes tus gastos ordenados y gastas menos de lo que ganas.

Puedes empezar a ahorrar y plantearte una cantidad de dinero para ahorrar para invertir y otra cantidad de dinero para tener un ahorro de colchón de emergencia.

b. Tienes ahorros pero no tienes un colchón para imprevistos o emergencias.

Puedes empezar a crear esos ahorros de emergencias y luego invertir.

O puedes invertir cantidades pequeñas para también en paralelo ir ahorrando para tener ese colchón.

Alternativa 3: Cumples todos los puntos 

Puedes empezar a invertir tranquila.

Tienes tus gastos ordenados, cuentas con un colchón de emergencia y además tienes un ahorro disponible para invertir.

En este caso, invertirás solo la parte de tus ahorros que hayas separado para invertir.

Los ahorros de tu colchón de emergencia no los inviertes. Estarían en otra cuenta, disponibles para usarlos cuando los necesites.

Espero que estos pasos te ayuden a revisar la situación de tu economía personal y confirmar los aspectos pendientes para que te organices, intentes mejorar, ahorres o puedas empezar a invertir.

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